Buenas noches, bienvenido a SonoraPresente.

El clero hace política… ¡aguas!

José Luis Parra

El clero siempre destaca en el arte de la política por su eficacia y eficiencia. Así ha sido siempre y así seguirá siendo en el futuro. Hoy la jerarquía eclesiástica se siente lastimada. Asesinaron a dos de los suyos en tierras chihuahuenses y, además de justicia, claman por un reordenamiento en la estrategia contra la violencia en México.

La campaña es abierta. La convocatoria clerical huele a insurrección social y la fuerza pastoral deja sentir su peso con pocos días de campaña. Si el gobierno no soluciona este conflicto, la iglesia podría influir y apoyar a un candidato presidencial que se identifique con la política del bien común, que aplica el PAN y la iglesia.

Obviamente el candidato de la santidad sería opositor al actual régimen.

Podrían seleccionar a un político profesional o a uno de los suyos, un sacerdote en retiro.

Debemos recordar que para que un ministro pueda ser votado tiene que renunciar a su ministerio por un periodo mínimo de 5 años, o bien, 3 años si quieren formar parte de la administración pública.

El artículo 24 constitucional establece el derecho a la libertad de religión y de consciencia, además permite la realización de ceremonias tanto en el ámbito privado o público; sin embargo “nadie podrá utilizar los actos públicos de expresión de esa libertad con fines políticos, de proselitismo o de propaganda política”.

De igual forma el artículo 14 de la Ley de Asociaciones Religiosas indica que los ministros de cultos no podrán asociarse con fines políticos, ni realizar proselitismo a favor de un candidato o partido político, de lo contrario se harán acreedores a una sanción. Además, no pueden oponerse a las leyes, a sus instituciones, ni agraviar los símbolos patrios.

! Bah!, la iglesia siempre se ha distinguido por tejer finito en la terrenal política.

Por lo pronto el alto clero despliega una interesante campaña de propaganda.

Su voz se escucha claro y fuerte.

Y obviamente se debe replicar en cada parroquia, en cada comunidad donde hay un padre.

Como arzobispo de Hermosillo, don Carlos Quintero Arce siempre fue una de mis fuentes favoritas.

En Catedral como en su casa, donada por la mamá de Pancho Búrquez Valenzuela, solíamos desarrollar las entrevistas periodísticas. Siempre con actitud modesta, acompañada de pícara sonrisa, Quintero Arce sostenía: No sé por qué el gobierno nos tiene miedo, si nada más somos 90 obispos.

Sí, don Carlos- replicaba el reportero-, pero cómo hacen ruido y no dejan de ser los guías espirituales de casi todo México, de pobres pero también de poderosos. Y el influyente representante del gobierno eclesiástico en Sonora, simplemente respondía sin palabras. Una sonrisa amigable, llena de picardía política, lo decía todo.

 

Welcome Back!

Login to your account below

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.

Add New Playlist