El presidente Andrés Manuel López Obrador salió momentáneamente de su convalecencia para grabar un video en el que, acompañado de los secretarios de Gobernación y Hacienda, habló de la venta de Banamex, anunciada el martes por el grupo estadounidense Citi. Para el mandatario es una buena noticia que la marca e institución financiera de mayor arraigo en el país pueda regresar a manos de mexicanos.

Aunque Citi no ha dado detalles sobre el proceso de venta, ni ha abierto formalmente la convocatoria para recibir propuestas, el Presidente se adelantó y les dio una guía sobre lo que a él le gustaría que pasara”. “No estamos en contra de los extranjeros, pero nos gustaría que se mexicanizara este banco”, dijo.

También agregó una lista de empresarios mexicanos –la misma, y en un orden similar, que publicamos en este espacio el martes– quienes tendrían la capacidad e interés para adquirir Banamex. Mencionó en primera instancia a Ricardo Salinas Pliego, integrante de su Consejo Asesor Empresarial. La fortuna del propietario de Banco Azteca ha crecido considerablemente en los últimos años, para situarse como el tercer multimillonario mexicano, con una riqueza neta estimada en 12 mil 500 millones de dólares.

Si bien Salinas Pliego ha asegurado en sus redes sociales que va a analizar el negocio de Citi en México, lo cierto es que no haría mucha sinergia con Banco Azteca, puesto que tienen modelos de negocio muy distintos y están enfocados a diferentes sectores de la población. No obstante, si decidiera pujar por los activos de Banamex, el grupo financiero de Ricardo Salinas pasaría de ser el octavo al cuarto jugador del sector bancario nacional, con una cartera de crédito cercana a 650 mil millones de pesos.

El segundo gran tirador es el Grupo Financiero Banorte, cuya consolidación con Interacciones le permitió colocarse como el tercer banco del país con la mayor cartera de crédito, la cual asciende actualmente a 808 mil millones de pesos. Su fusión con Banamex lo catapultaría al primer lugar, por encima del actual líder, BBVA. La cartera de ese posible nuevo grupo sumaría un billón 350 mil millones de pesos, arriba del billón 286 mil millones de la institución española. La participación de Banorte pasaría de 15% a 25% del negocio bancario en México, por lo que enfrentaría muchas resistencias de los reguladores.

La ventaja de Banorte y la familia Hank es que el Presidente ya les dio su beneplácito para participar. Con la eventual compra de los activos de Banamex se estarían logrando dos objetivos: el banco quedaría en manos de mexicanos, como quiere López Obrador, y también se convertiría en el líder del negocio bancario. La desventaja es que se le estaría dando mucho poder a un empresario relacionado con gobiernos y políticos del pasado.

El tercer postor lógico es el ingeniero Carlos Slim, quien ya domina varios sectores económicos, como el de telecomunicaciones, y podría convertirse en el tercer jugador más importante si decidiera fusionar a su banco Inbursa con Banamex. La unión de ambas carteras de crédito sumaría cerca de 787 mil millones de pesos, con lo que estaría arriba de Santander, cuya cartera vigente es de 715 mil millones. Este último banco, el cual preside a nivel mundial Ana Botín, cercana a López Obrador, es quizá el que más sentido hace para quedarse con los activos de Banamex, puesto que sus negocios sí son compatibles. Junto con Banorte, además, son los dos bancos con más liquidez actualmente. Sin embargo, los deseos ‘mexicanizadores’ del Presidente podrían disuadirlos de presentar una oferta.

El otro escenario posible es que se junte un grupo de empresarios para crear un fideicomiso y comprar Banamex. Esa historia ya sucedió con Aeroméxico cuando se privatizó en 2007. Fue precisamente Banamex y 14 empresarios los que pagaron 250 millones de dólares por la aerolínea.

Para la adquisición se formó un fideicomiso integrado por empresarios como Carlos Slim, a través de Inbursa; Valentín Diez Morodo, María Asunción Aramburuzabala, Juan Domingo Beckmann, la familia Cosío Pando, Eduardo Tricio y otros, quienes compraron 51% de las acciones, mientras que Banamex –ya entonces filial de Citi– se quedó con el 49% restante.

El Presidente también dijo que el empresario regiomontano Javier Garza Calderón –quien apoya el proyecto político de la 4T–, también mostró interés –como si López Obrador fuera el CEO de Citi– y le ofreció conformar un grupo de inversionistas. Para lograr hacer una oferta seria por Banamex, además de dinero, se requiere experiencia en la operación bancaria, por lo que tendría que sumar, por lo menos, a empresarios como el otro amigo del Presidente, dueño de Grupo Afirme, Julio Villarreal.

¿Si Banamex regresa a manos de mexicanos, el Presidente se va a colgar la medalla?