Desde que Citigroup anunció la intención de desprenderse de su negocio de banca comercial en México el magnate Ricardo Salinas Pliego coquetea abiertamente con la posibilidad de adquirir esa cartera. Envía mensajes coloridos en sus redes sociales, muy acordes a su estilo chabacano y poco elevado. Pero su trifulca con el SAT no da tregua, de hecho, en Palacio Nacional recordaban hoy jueves que Raquel Buenrostro ya tiene lista la carta de la acción penal por el no pago de los 40 mil millones que debe.

Es una tormenta que de momento se encuentra en stand-by porque Andrés Manuel López Obrador todavía espera que Salinas Pliego pague los impuestos de buena fe, sin mayores litigios. Esa demora explica en gran medida la frialdad que se le ha dispensado al magnate en los últimos meses en el círculo presidencial.

La vía penal que baraja el SAT pudiera ser un terreno muy espinoso para el dueño de TV Azteca. Los ejecutivos de Walmart, por ejemplo, siguieron ese camino pero cuando llegó la advertencia de posibles ordenes de aprehensión la empresa de supermercados fue doblegada y pagó.

El caso Walmart explica, de hecho, en buena medida la buena predisposición de otros grandes corporativos para saldar sus adeudos.

El contencioso de Salinas Pliego con el SAT lo deja, de momento, completamente fuera de una preferencia presidencial para la compra de Banamex. En ese sentido, una entidad como Banorte le es mucho más interesante al ánimo presidencial.