La tecnología poco a poco se va ganando la confianza de los Mexicanos y con la llegada del COVID esto se aceleró como nunca. Más personas trabajando desde casa, más jóvenes estudiando en línea y las compras por Amazon y Mercado libre nunca habían estado tan altas. El paso obvio en el avance sería utilizar el internet para el funcionamiento de nuestro país, mejorar nuestro sistema educativo y fortalecer la privacidad de los ciudadanos. Sin embargo, en México estamos muy rezagados en contraste con otras naciones, lo que da la sensación de que en México estamos un par de décadas atrás en el tiempo.

Beth Noveck, directora de tecnología durante la administración de Obama, dirige actualmente el Governance Lab (Govlab), un centro de investigación cuyo objetivo es promover el diseño de instituciones de gobiernos más abiertos y efectivos utilizando tecnología. Mencionó durante un evento internacional, cuáles casos de éxito considera dignos de mención, en la utilización de la tecnología al gobernar.

Gobierno federal en la India: Mygov

India, la potencia emergente permitió por primera vez en la historia de su país, que ciudadanos de todo el territorio nacional pueden unirse y compartir sus opiniones, ideas o sugerencias en áreas relacionadas con política, programas y proyectos. La plataforma que lo lleva a cabo se llama Mygov, una web en la que los ciudadanos pueden publicar sus propias propuestas y someterlas a votación.

El compromiso del gobierno es poner en práctica las mejor valoradas, convirtiendo así esa participación en soluciones reales. MyGov pretende capacitar a los ciudadanos para que trabajen de la mano del Gobierno. La plataforma consta de varios grupos de enfoque, donde los ciudadanos pueden realizar tareas (tanto en línea como en el terreno) y compartir sus conocimientos a través de diversas discusiones, encuestas, charlas y blogs relacionados con el grupo en particular.

Gobierno municipal en Islandia: Better Reykjavik

En Islandia, en la ciudad de Reykjavik, la mitad de la población se ha registrado en la plataforma Better Reykjavik y el 20% son usuarios activos. Beth Noveck, explica el porqué de su éxito: “Cada final de mes, el alcalde dice: voy a coger las mejores ideas, las soluciones a los problemas, y con ellas voy a proponer públicamente su implementación como normativa, como ley. Y así garantiza el compromiso, convertido en participación hacia soluciones reales.”

El sitio web es una plataforma sencilla donde los ciudadanos publican ideas de temas relevantes. Pueden calificar las ideas de otros y debatir entre sí. Para evitar las “guerras” y promover argumentos razonados, existe la sección de “pros y contras”, alentando a los participantes a ordenar y organizar sus propios comentarios. El resultado es una lista de soluciones con los mejores argumentos.

Cada mes, las cinco ideas mejor valoradas son estudiadas por el comité de gobierno. Cientos de ideas ciudadanas ya han sido implementadas.

Edición legislativa colectiva en Brasil: Wiki Legis

“En Brasil son pioneros en desarrollar leyes de manera abierta. Comenzaron con la legislación: proporcionaron al público la capacidad de proponer borradores y escribir las leyes. Luego lo convirtieron en una plataforma llamada Wiki Legis, donde ahora cualquiera puede proponer una ley y un proyecto de ley”, explica Noveck.

Ya en 2009, el Ministerio de Justicia, en colaboración con una escuela de derecho local, lanzó un sitio web interactivo donde publicaba un primer borrador de Marco Civil. Se trataba de un nuevo proyecto de ley sobre la libertad en internet. El sitio web permitió a ciudadanos y organizaciones individuales agregar aportaciones al contenido de la ley.

Análisis ciudadano de información que utiliza el gobierno del Reino Unido: Evidence checks

Un ejemplo de auditoría social es el que realiza el Parlamento del Reino Unido. Su sistema llamado evidence checks (verificaciones de hechos) invita a los miembros del público a analizar y comentar la información que utiliza el gobierno para crear sus políticas. Estos controles permiten a sus miembros, que incluyen académicos, profesionales y aquellos con experiencia en el tema, checar la solidez de esa información, lo que incluye resaltar pruebas contrastables y detección de sesgos.

Este proceso permite que los ciudadanos y las organizaciones apoyen, cuestionen o refuten la responsabilidad del gobierno. Funcionan mejor con temas específicos. Un ejemplo de ello es lo que sucedido con el Comité de Igualdad en 2016. Utilizando hashtags en Twitter, ciudadanos con interés en esa área comentaron sobre el proyecto de ley. Los comentarios se leyeron y después de filtros de calidad, muchos de los comentarios de twitteros fueron incorporados a reuniones del gobierno sobre ese tema.

¿Y en México?