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Columnas , Jorge Fernández Menéndez:

El rival es la incertidumbre

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No se puede jugar con la estabilidad financiera y monetaria de un país y, mucho menos, hacerlo por empeños políticos. Desde meses atrás, el presidente López Obrador anunció que propondría a Arturo Herrera, hasta entonces secretario de Hacienda, como nuevo gobernador del Banco de México, en reemplazo de Alejandro Díaz de León, que ha sido un buen gobernador del banco central, pero que no contaba con la confianza del Presidente porque no aceptó dos cosas que no podía aceptar: entregarle al gobierno federal los llamados remanentes de operación, que el gobierno estimaba en unos 300 mil millones de pesos y, más tarde, por el manejo de los recursos que llegaron, vía el FMI, llamados derechos especiales, que estaban destinados a las reservas.

Pero ahora resultó que la propuesta de Herrera, que ya había sido bien aceptada por los mercados, fue retirada del Senado de la República desde agosto pasado por el Ejecutivo, donde se esperaba que fuera ratificada. Ayer, Herrera aceptó que se enteró apenas la semana pasada de que la invitación presidencial le había sido retirada, o sea, casi cuatro meses después. ¿Por qué fue retirada la propuesta de Herrera? Aseguran que fue porque el entonces secretario de Hacienda entregó a los gobernadores salientes recursos adelantados, una práctica bastante común, para que pudieran cerrar sus ejercicios, y de ello se quejaron los gobernadores entrantes, lo que ocasionó el enojo presidencial con Herrera, quien, por cierto, nunca ha tenido una buena relación con su sucesor, Rogelio Ramírez de la O.

En lugar de Herrera se propone a la actual subsecretaria de Egresos (quien, paradójicamente, tendría que haber autorizado esas partidas que, se dice, entregó Herrera a los gobernadores salientes, lo que debilita la versión filtrada desde fuentes oficiales). Victoria Rodríguez Ceja, con una relativamente corta carrera en el sector hacendario federal, lo que va de este sexenio, pero que participó en otras posiciones del área en los sexenios de López Obrador y Marcelo Ebrard en el gobierno capitalino.

De su perfil se ha dicho muy poco más allá de los cargos que ha ocupado y de su carrera académica: es licenciada en economía por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) y estudió la maestría en economía en El Colegio de México (Colmex). Por su paso por Hacienda y, antes, por otras posiciones en el gobierno capitalino, tiene experiencia en el sector hacendario, pero nunca ha trabajado en lo que es el centro de la actividad del Banco de México, la política monetaria y su relación con el control de la inflación.

Y ése es el temor del mercado, que no sabe si tendrá o no un perfil ortodoxo y prudente como se requiere. Al frente del Banco de México esas características son fundamentales y, por eso, más allá de su cercanía con el presidente López Obrador, los anteriores nombramientos, como los de Jonathan Heath y Gerardo Esquivel, fueron bien recibidos por los mercados, que hoy no saben a qué atenerse con respecto a Rodríguez Ceja.

El problema, en última instancia, no es la propuesta, sino hasta qué punto el Ejecutivo federal quiere intervenir en el banco central y hasta qué punto éste se lo permitirá. No sé si Herrera hubiera sido mejor que Rodríguez Ceja —una funcionaria con una sólida carrera académica—, lo que sí es cierto es que, de inicio, generaba mayor certidumbre, era más conocido por los mercados.

Tampoco sé qué actitud tomará el Senado. Me asombró que el primero que salió a tratar de calmar los mercados haya sido Ricardo Monreal, diciendo que estaba ya en contacto con los coordinadores parlamentarios y que no habría cambios, mientras, el secretario de Hacienda, Ramírez de la O, y la propia Victoria, recién aparecieron en la noche a través de un video.

Y es que los mercados reaccionan a la incertidumbre: el peso perdió valor frente al dólar, que ronda ya los 22 pesos, mientras que la inflación superó el 7%, bastante por arriba de lo esperado. Más allá de las enormes diferencias que puede suscitar la actual administración federal, la disciplina financiera y monetaria, en la que el el Banco de México ha tenido mucho que ver, es uno de los méritos que no se le han negado. Y eso puede estar en riesgo.

No dudo que, finalmente, Rodríguez Ceja tendrá el visto bueno para el Banxico. Pero lo importante es que, en sus comparecencias, despeje dudas y que se logre en su nombramiento un acuerdo similar al que se logró en la designación de Loretta Ortiz para ministra de la Suprema Corte: nadie ignora que la nueva ministra es cercana al Presidente, que fue diputada por Morena, que su esposo, José Agustín Ortiz Pinchetti, actual fiscal de delitos electorales, es otro cercanísimo hombre al Presidente, pero ambos, José Agustín y Loretta, son ampliamente respetados, dentro y fuera de Morena. Esa aceptación amplia es la que le falta a la propuesta de gobernadora del banco central y es lo que se tendrá que ganar Victoria en los próximos días.

Porque para encabezar el Banco de México se necesita más, mucho más que ser una eficiente y leal funcionaria del presidente López Obrador. Insisto, no sé si Rodríguez Ceja tenga ese plus, pero, por lo pronto, debe demostrarlo, hacia adentro y hacia afuera.