El presidente Peña se llevó la mano derecha a la parte posterior de la cabeza, antes de manifestar su desconcierto por el sospechosismo y las teorías del complot que han difundido sus críticos frente a las detenciones de Javier Duarte y Tomás Yarrington.

“No hay chile que les embone. Si no los agarramos, porque no los agarramos; si los agarramos, porque los agarramos”, nos dijo, en tono coloquial, el primer mandatario, al término de la ceremonia de toma de nota a Carlos Aceves del Olmo como presidente del Congreso del Trabajo.

Y más: “El Peje ya hasta dijo que (Duarte) es un chivo expiatorio…”.

López Obrador, en efecto, puso un tuit en el que escribió a propósito de la captura del exgobernador veracruzano.

“Detienen a Duarte para simular que combaten la corrupción. Pero el pueblo no se conforma con chivos expiatorios, quiere la caída del PRIAN”, escribió el líder de Morena.

A Morena, no hay que olvidarlo, se le acusa de haber pactado con Duarte en las pasadas elecciones de gobernador en Veracruz, para evitar la llegada de Miguel Ángel Yunes a Palacio de Gobierno.

Previamente, al tomar la palabra en tribuna, Peña Nieto destacó que quienes quebranten la ley deben responder por sus actos.

“Independientemente de lo que determine el Poder Judicial, estas detenciones constituyen un mensaje firme y contundente contra la impunidad”, subrayó el mandatario.

  • Mucho se ha especulado sobre la detención de Javier Duarte, su inexplicable risa, su aparente calma durante la captura.

Pero “haiga sido como haiga sido” —para citar al clásico— el corrupto exgobernador está donde debe de estar: tras los barrotes.

Eso es incontrovertible.

Sobra decir que es una buena noticia para México y un indispensable mensaje contra la impunidad.

Lo es también la reciente captura de Tomás Yarrington en Italia, quien, por cierto, ya ha anunciado que dará la batalla contra la extradición.

En la cárcel ya están Guillermo Padrés, Jesús Reyna, Flavino Ríos —cayeron en este sexenio— Andrés Granier y Mario Villanueva.

Dos exgobernadores más: César Duarte y Eugenio Hernández tienen cuentas pendientes con la justicia.  Al primero lo busca la fiscalía de Chihuahua; al segundo la DEA.

Son la muestra de que algo anda muy mal en el control de los recursos destinados a la población vulnerable: acaban en los bolsillos de los mandatarios corruptos.

Pero también que los órganos de inteligencia (léase Cisen) están de adorno y no ven una con los narcogobernadores.

  • Yo francamente no me tragó la “posverdad” que prolifera en torno a las dos últimas detenciones de los exgobernadores priistas.

Esa “posverdad”  donde las emociones y las creencias personales tienen más peso que los hechos objetivos.

Las listas de calificativos que hay en las redes sociales para  desvirtuar la caída de los dos pillos es interminable.

No sé cuántas veces leí en Twitter y en Facebook que todo es un “circo”, que ambos arrestos tienen tintes políticos, que es una jugada para beneficiar electoralmente al alicaído PRI.

No faltó quien posteara que ¡es una burla al pueblo!

No estamos justificando los errores presidenciales, que quede claro. Asuntos como la Casa Blanca, Malinalco, el nombramiento de Virgilio Andrade en la Contraloría, han tenido un pésimo manejo.

Pero francamente no vemos a la justicia italiana en línea con las necesidades electorales del tricolor. Ni siquiera a la de Guatemala.

Es cierto que la detención del exgobernador de Veracruz en un hotel de la zona turística del bello lago Atitlán, en Guatemala, derivó de errores que parecen bobos. Hay elementos  para pensar que fue una entrega pactada.

Los nombres de los hijos de Duarte —Carolina, Emilio y Javier— fueron registrado en la lista de pasajeros del avión que los transportó al país centroamericano.

Viajaban con  José Antonio Rodríguez Ayache, concuño del exgobernador; Mónica Ghihan Macías, hermana de Karime Macías, y María Jazmín Tubilla.

Eso confirma la información de Carlos Loret de Mola, cuando dio la primicia en Foro TV.

Previamente habían agarrado a un propio con pasaportes falsos  con la foto del exgobernador y de su esposa, en ruta hacia Guatemala.

Un apunte adicional: Alguien con poder sobre ellos debería decirle a los del Estado Mayor que el territorio nacional no es un cuartel en el que dan órdenes, y que lo cortés no quita lo valiente.

Las groserías no son necesarias para proteger al Presidente.

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