Fabricando al presidente

La realidad supera la ficción y a un año de que llegara la cuarta temporada de “House of Cards” en 2016, Donald Trump está ahora en la presidencia de Estados Unidos, por lo que la gran pregunta a responder es: ¿qué diferenciará al momento político actual de lo que ocurre al interior de la Oficina Oval de Frank Underwood?

La quinta temporada del serial creado por Netflix se estrena hoy en todo el planeta y hay grandes incógnitas, sin embargo también vale la pena hacer un repaso por los pasos que tanto Underwood (interpretado por Kevin Spacey) como Trump siguieron para llegar a la silla presidencial.

“Es interesante que en cada temporada, pero particularmente en esta, nos juntamos, hacemos nuestra ‘biblia’ de lo que haremos, empezamos a escribir, escribimos los episodios, los grabamos y luego en cierto punto, entre cuando filmamos la temporada y antes de que salga, tres o cuatro o cinco cosas que hemos puesto en el programa, pasan en el mundo real”, explicó Spacey en el programa nocturno de Stephen Colbert el 24 de mayo.

¿Qué pasará con los Underwood, tanto en su relación personal como en la elección presidencial que les podría asegurar otro mandato más desde la Casa Blanca?

¿Similitudes o diferencias?

La realidad supera la ficción, pero “House of Cards” parece copiar a la política actual cuando sólo es un reflejo que ocurre en un drama televisivo.

Guerra por igual

Ambos presidentes declararon combatir al terrorismo tanto en la serie como en la vida real, aunque en el programa fue por la acción de la Organización Islámica del Califato de secuestrar a una familia estadounidense y Trump manda 59 misiles a Siria en respuesta a un ataque de gas en ese país.

Escrutinio bajo la lupa

La piedra del zapato para ambos es cómo la prensa señala sus actos. Trump con la investigación del FBI por las conversaciones con funcionarios rusos previas a su elección y Underwood con la publicación de Tom Hammerschmidt sobre cómo esta involucrado en los asesinatos de Peter Russo y Zoe Barnes.

La parodia infantil

Desde 1988 “Plaza Sésamo” se ha mofado del empresario con la invención del personaje Ronald Grump, el cual tiene bastantes similitudes, como su carácter egocéntrico, obsesionado con el dinero y negocios, e inclusive tiene el copete naranja del neoyorquino.

La carrera por el poder

Ambos controversiales por sus estratagemas políticos, los dos presidentes tienen factores que se equiparan en sus respectivas trayectorias y a cómo los diferencian en su manera de identificarse con los votantes.

Brincando entre partidos

Intentó desde 1987 posicionarse en una contienda presidencial siendo republicano, aunque anteriormente había pertenecido al partido demócrata. El magnate ha cambiado de afiliaciones políticas en varios momentos, como en 1999 que se cambió al partido de la reforma para nuevamente buscar la presidencia el siguiente año. En los años 2004 y 2012 otra vez quiso contender, pero decidió tomar frente hasta el 2016.

El factor Melania

Criticado que la primera dama sea una inmigrante, cuando el presidente arremete contra la política de aceptar fuerza laboral extranjera, la exmodelo yugoslava se mantiene apartada de la vida política de su marido, tan es así que ella y el hijo que procreó con el empresario –Barron, de 11 años de edad– no viven en la Casa Blanca. CNN ha reportado que cuesta más de un millón de dólares a los contribuyentes neoyorquinos el proveer seguridad a la familia presidencial.

Presidente en 140 caracteres

Conocido por despotricar en Twitter contra todo el que no esté de su lado, el mandatario no sólo tuitea desde su cuenta personal, también utiliza la que inaugurara Barack Obama durante su administración, @POTUS acrónimo en inglés de Presidente de los Estados Unidos. El millonario cuenta con 30 millones de seguidores en @realDonaldTrump, mientras que en la cuenta presidencial ostenta 18 millones de usuarios.

Una campaña silenciosa

El congresista supo mover sus piezas desde el inicio, utilizando la prensa a su favor para colocarse hacia el acenso presidencial, además de tener el apoyo de su esposa Claire y su mano derecha Doug Stamper. Aunque no llegó primero a la presidencia por las urnas, su salto de la vicepresidencia le hizo notar con el programa de desempleo America Works, mientras que las relaciones con Rusia y EE. UU. mejoran la situación con su mujer decae.

Claire a la sombra

La mujer que apoya a “Francis” en sus decisiones políticas, decidió tomar un paso atrás en la vida del presidente a partir de que ella es obligada renunciar al puesto en las Naciones Unidas que le pidió a su esposo, dejándolo en la Casa Blanca y retirándose a su natal Texas para cuidar de su madre enferma de linfoma. Sin embargo, tras el atentado de asesinato contra Frank, Claire vuelve a su lado para despachar la ahora crisis terrorista que aqueja a la nación.

Rompiendo la cuarta pared

Guarda con recelo sus planes políticos, sin revelarlos, como lo hace el presidente actual de EE. UU. en redes sociales, cauteloso y reservado con sus iguales, pero eso sí, lo que mejor caracteriza al personaje de Kevin Spacey es tener un toque shakesperiano: al igual que Ricardo III –noble que conspira para alcanzar la corona– habla hacia el público para hacerlos cómplices de sus fechorías y adentrarlos a su pisque maquiavélica.

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