Saber ganar, saber perder

El triunfo y la derrota en política son capitalizables.

Cada partido, según los resultados que tenga, deberá tener discurso y acciones para enfrentarlo.

Por eso ante la derrota Andrés Manuel López Obrador tiene el script -el mismo del 2006- ya preparado. Desconocer el triunfo del PRI, adjudicarlo a lo que llama la mafia del poder e iniciar una movilización para sus verdaderos intereses: la sucesión presidencial en 2018.

No es la primera vez que el tabasqueño utiliza como estrategia desconocer un resultado a manera de combustible para mantener a flote su campaña presidencial.

El Partido Acción Nacional en Coahuila, con su candidato Guillermo Anaya como líder, se alió a su adversario Armando Guadiana para crear un frente opositor en busca  de revertir el resultado porque no les favorece. Esta es una de las paradojas de la política, pues ante los números en su contra los rivales ideológicos se unen.

El caso de la victoria que le dan los órganos oficiales al PRI en Coahuila y en el Estado de México los pone ante la forzosa necesidad de aprender la lección que les dio la ciudadanía. Saber ganar no consiste en recibir la constancia de mayoría, ahora tendrán que gobernar en estados donde las administraciones que los anteceden han sido altamente cuestionadas y en donde durante las campañas lo que más salió a florecer fue la necesidad en los distintos sectores. Saber ganar y saber perder también son parte de una democracia.

La exigencia de un triunfo

Ganar no lo es todo en una elección. Porque en realidad ganar es sólo la parte fácil. Lo más difícil es gobernar.

Y es que con los cerrados resultados que el PRI obtuvo en el Estado de México y Coahuila el triunfo no será descanso, sino un reto para cumplir con lo que se prometió.

El líder nacional del PRI, Enrique Ochoa, dijo en su discurso de la noche del 4 de junio que su partido entendió el mensaje que la sociedad le ha dado al PRI.

“A los ciudadanos que votaron por nosotros, sin ser nosotros su primera opción, les pedimos que entendimos su mensaje”, aseguró custodiado por la secretaria general, Claudia Ruiz Massieu.

Ochoa aseguró esa misma noche que se postularon a candidatos de probada honestidad. Y es que en las últimas semanas al menos 2 exgobernadores de sus filas han sido detenidos en Centroamérica por casos de corrupción. Como nunca antes el PRI ha actuado y desconocido a exmandatarios con militancia tricolor envueltos en escándalos de enriquecimiento ilícito.

“Merecimos la votación mayoritaria porque somos un partido que escucha y entiende las exigencias de la ciudadanía. Merecimos la votación mayoritaria por la solidez de nuestras candidatas y candidatos y haremos lo mismo en el 2018.

“Fuimos muy responsables y muy cuidadosos, postulamos candidatos y candidatas de comprobada honestidad, capacidad y arraigo social. En el PRI el mérito es de todos. Mi agradecimiento a todos los militantes que de nuevo nos dieron su respaldo”.

Ochoa Reza criticó ayer durante un programa radiofónico que Andrés Manuel López Obrador no quiera aceptar el resultado de las urnas y lo llamó “mal perdedor”.

“Vemos con puntualidad que ganamos el Estado de México con Alfredo del Mazo a la cabeza. Pusimos en su lugar a Andrés Manuel López Obrador, que es claramente una amenaza para México”.

El dirigente nacional del tricolor aseguró que ya se esperaban esta reacción del tres veces candidato presidencial y por eso en su partido están dispuesto a dar la vuelta a la página y dedicarse a hacer buen gobierno.

Hay algo indiscutible para el PRI: tiene que demostrar con acciones que se ha deshecho de las viejas prácticas de corrupción y que la lección que el rechazo que les dio la ciudadanía en las elecciones del 2016 en realidad es un aprendizaje que se llevará a las prácticas de gobierno.

Esa es la gran prueba que tiene que pasar ahora que lograron que las urnas les favorezcan.

La denuncia persistente

Una vez más, tras una elección cuya tendencia no le favorece, el dos veces candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador lo que él llama fraude electoral.

Hoy es la elección de Edomex, pero antes pasó lo mismo en las elecciones presidenciales del 2012 y en la del 2006, donde el experredista perdió la contienda frente al panista Felipe Calderón.

Hoy, una vez que el PREP y el conteo rápido de votos del IEEM no favorecen a su candidata Delfina Gómez en el Estado de México, López Obrador no acepta los resultados preliminares y acusa a la autoridad electoral y a la mafia del poder de maquinar un fraude.

“No vamos a aceptar ningún fraude electoral”, aseguró López Obrador en un mensaje difundido a través de redes sociales.

“La maestra Delfina Gómez es la gobernadora electa. Lo que acaba de hacer el Instituto Estatal Electoral del Estado de México es una farsa, una vil simulación”.

Lo cierto es que López Obrador en ninguna ocasión ha podido documentar lo que él llama sistemáticamente fraude electoral cuando él o en este caso Morena pierde una elección.

La única prueba que ha presentado López Obrador es el no haber ganado la elección.

Las elecciones pasan, el partido Morena sigue incrementando su votación rumbo a la presidencial del 2018, pero López Obrador parece no aprender la lección de sus decisiones poselectorales.

Desde la campaña López Obrador estuvo hablando reiteradamente sobre un supuesto plan para cometer un fraude en el Estado de México.

“(Tengo) documentos sobre el fraude que quieren realizar en la elección del Estado de México. Este operativo nunca visto… me ha tocado enfrentar fraudes electorales desde hace años, pero esto está, como dicen los jóvenes, está cañón”, advirtió durante la campaña en el Estado de México.

Hoy López Obrador retoma el discurso del voto por voto para la elección del Estado de México, donde los resultados electorales perfilan como triunfador al priista Alfredo del Mazo.

“Ya esto amerita la revisión, casilla por casilla, abrir los paquetes y ver por qué tanto voto nulo y revisar acta por acta”, declaró el día de ayer el también presidente de Morena.

“Se va a pedir que se limpie la elección, una revisión de todo el proceso”.

En el 2012, cuando López Obrador perdió la elección frente a Peña Nieto, el tres veces candidato presidencial descalificó también la elección.

“Si no se invalida la elección, México estaría gobernado por una banda de malhechores, los más corruptos y terribles del país”.

A diferencia de López Obrador, la candidata de Morena a la gubernatura de Edomex, Delfina Gómez, ha mantenido la tranquilidad tras los comicios y no ha atacado a las instituciones electorales.

-¿Hubo fraude en el Estado de México?, le preguntaron ayer en una entrevista televisiva a la candidata de Morena.

“Yo creo que no podemos hablar de fraude en este momento porque estamos en ese proceso”.

-¿Tomarán las calles?

“Yo soy institucional, como profesora siempre he sido muy respetuosa, y lo que vamos a determinar será lo legal. No va a haber toma de calles, no va a haber acciones que afecten a la ciudadanía”, dijo Delfina Gómez.

 

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