Todos los actores políticos tienen mucho que perder y poco que ganar en la elección del Estado de México.

A ese límite ha llevado el sistema político mexicano las cosas en este País. Como en pocas ocasiones, una gubernatura -hoy inician las campañas en esa entidad- provoca tanta expectativa y define tanto el mapa electoral una nación. Para el grupo en el poder está en juego la supervivencia.

Es sin duda el tablero político al que todos tienen que ponerle atención y será parteaguas, le pese a quien le pese, para la sucesión presidencial del 2018.

Es la entidad que más votos representa en el País. No ha existido la alternancia de partidos en el gobierno desde su fundación, pero sí en los municipios que lo componen.  Los tres principales partidos que pueden acceder a la gubernatura -PRI, PAN y Morena- se juegan cada uno el todo por el todo,  ya sea por sobrevivir, los dos primeros, o por escalar a ser una opción política a nivel nacional el tercero.

Al día de hoy, todo indica que el tricolor no tiene todavía todo para ganar su bastión por excelencia. Y si ganara por una mínima ventaja lo colocaría en una extrema situación de alerta para las votaciones del siguiente año. Ganar colocaría al PRI en la inmanejable situación de cambiar o morir. La situación es extremadamente parecida a la que tiene Acción Nacional, renovarse o el patíbulo. El Movimiento de Regeneración Nacional está en amplias posibilidades de llegar a la llamada prueba de fuego que es gobernar. Pero eso implica el desgaste y alejarse de la silla presidencial. Sin duda todos los partidos se juegan su porvenir. Se puede decir que hasta ahora no hay nada para nadie. Ni para la democracia.

La revancha de ‘Chepina’

La candidata panista va por su segunda oportunidad para revivir su carrera política. Sin embargo llega tarde a una elección en la que sus adversarios tienen más tiempo haciendo campaña

Para Josefina Vázquez Mota, la contienda por Edomex significa una segunda oportunidad para levantar su carrera política luego del descalabro sufrido en la elección presidencial.

Como pasa con el PRI y Morena, que la contienda por Edomex está vinculada con la elección presidencial del 2018, lo mismo ocurre en el PAN.

Un triunfo de Vázquez Mota el próximo 4 de junio catapulta las aspiraciones presidenciales de Ricardo Anaya, dirigente nacional del PAN, pero impulsaría más el proyecto presidencial de la exprimera dama, Margarita Zavala, quien apoya a Vázquez Mota junto con su esposo el expresidente Felipe Calderón.

Sin duda una victoria de Josefina en Edomex revalora la imagen de Zavala y la posiciona en la carrera presidencial.

Tras la derrota en el 2012, Vázquez Mota prácticamente desapareció de la vida política y se refugió en la fundación Junto Podemos, que apoya a los migrantes mexicanos en Estados Unidos y que recientemente protagonizó un escándalo por recibir millones de pesos del gobierno federal.

A diferencia de sus rivales Alfredo del Mazo y Delfina Gómez, quienes desde hace tiempo han impulsado su proyecto por la gubernatura, Vázquez Mota no tenía hasta hace poco intención por contender por el Estado de México.

Es cierto: la panista tiene una carrera política más amplia que sus adversarios. Ha sido secretaria de Estado, coordinadora de los diputados federales del PAN en el Congreso y aspirante presidencial.

En las encuestas del PAN era la única panista con posibilidades de competir por la gubernatura del Estado de México, entidad considerada bastión del PRI y donde el partido de Andrés Manuel López Obrador crece como ninguno.

Sin embargo, Vázquez Mota llega tarde a una elección en la que sus adversarios tienen más tiempo haciendo campaña y lo hace con el riesgo de que grupos panistas de Edomex que intentaron bloquear su designación como candidata puedan traicionarla el día de la elección.

El fantasma de la traición y el estigma de la derrota del 2012 marcará la campaña de Josefina Vázquez Mota.

La última llamada

Para el partido en el poder, perder estas elecciones sería un desastre. No existe un peor escenario en el 2018 que el Edomex sea gobernado por la oposición

¿El PRI se juega la vida en la elección de Edomex?

Es probable que sí. Aunque hay otros que dicen que eso no es del todo real.

Es cierto que en el año 2000 el partido tricolor logró sobreponerse a la debacle que significó perder la presidencia de México por primera vez en 70 años.

Tras la derrota histórica, muchas voces anticiparon su extinción, pero el partido de Calles regresó en el 2012 a gobernar Los Pinos de la mano de Enrique Peña Nieto.

Sin embargo, el PRI difícilmente podrá recuperarse de lo que significaría perder Edomex.

El candidato del PRI a la gubernatura de Edomex, Alfredo del Mazo, inicia a cuestas su campaña por la gubernatura del estado que gobernó alguna vez su abuelo y su padre.

Su designación provocó una fuerte división en el priismo mexiquense principalmente con el grupo de gobernador Eruviel Ávila, quien fue excluido de la decisión de poder nombrar a su sucesor en el cargo, una tradición histórica dentro del PRI.

No existe un peor escenario en el 2018 para el PRI que el Estado de México –cuna del peñismo- sea gobernado por el PAN o por Morena.

El golpe alcanzaría proporciones catastróficas para el priismo nacional de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.

Nunca el PRI ha perdido el Estado de México, el bastión más grande y emblemático del priismo nacional. Aunque los otros partidos sí han llegado a los municipios más importantes de la entidad.

Para el PRI, Edomex es la última llamada para que el presidente y su grupo tomen un punto de apoyo para emprender un posible resurgimiento con miras al 2018.

Eso lo sabe el presidente Peña Nieto, el gabinete federal y el gobernador Eruviel Ávila, quienes se han volcado a Edomex con los programas sociales para intentar mantener el voto duro priista, una fórmula que tuvo éxito en la elección presidencial.

La baja popularidad de la Administración y la crisis de inseguridad que se vive en los principales municipios del Edomex, juegan en contra del candidato tricolor por la gubernatura.

Hoy que inician las campañas el priista Alfredo del Mazo arranca en las encuestas con una ligera ventaja sobre la panista Josefina Vázquez Mota y Delfina Gómez.

Pero faltan dos meses de campaña, donde se espera que los ataques y señalamientos se incrementen.

AMLO busca confirmar

El dos veces candidato presidencial lidera la campaña de su candidata Delfina Gómez y sabe que si ganan en Edomex y en CDMX difícilmente perderá Los Pinos

De cara a la contienda presidencial del 2018, la elección del Estado de México representa para Andrés Manuel López Obrador una batalla clave que de ganar confirmaría el avance del líder de la izquierda mexicana en la carrera presidencial.

El dos veces candidato presidencial ha echado sobre sus hombros la campaña de Delfina Gómez, maestra de primaria y exalcaldesa de Texcoco postulada por Morena como su candidata a la gubernatura del Estado de México.

Los contrincantes de Delfina en Edomex, el priista Alfredo del Mazo y la panista Josefina Vázquez Mota, saben que el rival a vencer no es la candidata de Morena, sino López Obrador.

La elección por Edomex es para López Obrador la oportunidad de confirmar el avance de Morena.

Pese a que Morena es el partido político que más ha crecido en las últimas dos elecciones, su fuerza se focaliza en la capital del país. El año pasado tuvo un buen desempeño en las elecciones de Veracruz y Zacatecas, sin embargo sigue sin gobernar una ciudad importante del país ni tampoco un estado.

Es precisamente la falta de experiencia para gobernar la principal desventaja que tienen los candidatos de Morena y Delfina Gómez. El partido de López Obrador se puede presentar como el partido del voto antisistema, pero no hay garantías de tener capacidad para conformar un buen gobierno y el riesgo de que sus candidatos decepcionen una vez llegando al poder como el gobernador independiente de Nuevo León, Jaime Rodríguez, es grande.

López Obrador sabe que la elección de Edomex del 4 de junio está vinculada a la presidencial del 2018.

La contienda en Edomex es importante por lo que representa: es el estado con más votantes del país –más de 10 millones- lo que la convierte en una entidad decisiva para las elecciones presidenciales próximas.

Hace 5 años, los comicios en el Edomex fueron determinantes para que Enrique Peña Nieto recuperara para el PRI la presidencia de la república.

López Obrador sabe que si Delfina logra convertirse en gobernadora de Edomex este año y si gana la Ciudad de México en el 2018 –donde se elegirá al próximo Jefe de Gobierno-  difícilmente perderá la elección presidencial en el 2018, carrera que actualmente encabeza las preferencias y los sondeos.

Edomex es además para López Obrador una oportunidad inigualable para arrebatarle al PRI su más grande bastión y la cuna del presidente Enrique Peña Nieto.

Ríos de dinero

La elección del Estado de México es una de las más caras del mundo y el detalle podría estar no solo en el dinero que se gasta de manera oficial, sino en el que llega a las campañas de forma ilegal.

Los comicios en la entidad mexiquense serán los más caros de su historia. El tope de gastos de campaña para gobernador será de 285 millones 566 mil 771 pesos.

Esto significa que cada candidato puede gastar 4 millones 840 mil 114 pesos al día.

La cifra es cercana al tope de campaña de la que debería ser la campaña más cara del país. En el 2012, el límite para los candidatos presidenciales fue de 328 millones 608 mil pesos en toda la campaña.

Y aunque los esquemas de fiscalización han cambiado para mejorar la rendición de cuentas, esto no ha sido suficiente para evitar la sospecha del uso de dinero ilegal.

Fernando Dworak, politólogo y catedrático del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), afirmó que el principal problema no es que el gasto sea muy elevado, sino que hay la sospecha de que habrá flujos de dinero que no se reportarán.

“El problema no son tanto los costos, sino qué porcentaje de dinero del que se va en esas campañas no estará debidamente acreditado. Con reglas tan amarradas, en un esquema tan rígido, lo único que se hace es buscar salidas más inteligentes para darle la vuelta a la norma.

“Es la sospecha, casi certeza, de que por cada peso que hay en campaña, hay otros tres o cuatro que entran ilegalmente. Es una señal, no tanto de abuso de la clase política que está en la campaña, sino de una corrupción generalizada en el sistema de reglas electorales”, expuso Dworak.

En un estudio sobre el posible financiamiento integral de las campañas electorales, la consultora Integralia ya lo ha advertido: en las grandes campañas, aumenta el flujo de efectivo en el país.

En un análisis, publicado en junio del 2016, Integralia advirtió que en las elecciones federales del 2012 y del 2015 se observó un aumento promedio de 33 mil 165 millones de pesos en el flujo de efectivo en los meses previos al día de la elección.

La consultora Integralia, dirigida por Luis Carlos Ugalde –exconsejero presidente del IFE-, reveló que en 2012, cuando ocurrió la elección presidencial, el flujo de efectivo aumentó 37 mil 374 millones de pesos.

“El aumento es desproporcionado y sale de los patrones normales de demanda de dinero. Un año antes el flujo había disminuido 2 mil 958 millones de pesos en el mismo periodo y un año después, en 2013, el flujo también disminuyó, ahora en 5 mil 119 millones de pesos. Todo ello sugiere que una porción significativa del aumento del flujo de efectivo en 2012 puede deberse a actividades relacionadas con el proceso electoral”, señaló el reporte.

En 2015, en las elecciones federales intermedias en las que se eligió a los integrantes de la Cámara de Diputados, el flujo de efectivo creció 28 mil 956 millones de pesos.

“Aunque son muchas las variables que intervienen para determinar la demanda de dinero, el aumento de 2015 también muestra un patrón fuera de norma y sugeriría un aumento neto del flujo de efectivo debido a la celebración de elecciones (si se hiciera una simple resta el posible efecto ‘electoral’ sería de más de 17 mil millones de pesos).

“Esta tendencia a la alza en la demanda de efectivo durante años electorales cae siempre después de junio para volver a aumentar en noviembre”, explica Integralia.

Según los informes de gastos de campaña de 2012, sostiene la consultora, todos los partidos nacionales erogaron 37.8 millones en efectivo, mientras que el máximo anual que podrían haber gastado ascendía a 258.73 millones de pesos.

Si se sumaran los gastos de campañas locales (gobernadores, diputados locales y alcaldes), la cifra podría aumentar pero no superaría algunos cientos de millones de pesos, pero nunca llegaría a los 37 mil millones de pesos.

“Los incrementos en el flujo de efectivo en periodos electorales pueden dar una pista del volumen de dinero que se usa para financiar campañas de forma ilegal. Aunque la ley ha puesto candados para que las operaciones se bancaricen, muchos gastos de campaña se pagan en efectivo, ya sea porque los fondos provienen de fuentes ilegales (desvío de recursos públicos, donaciones privadas por encima de los topes legales, personas morales e incluso dinero del crimen organizado), o bien, porque se usan para pagar actividades proscritas por ley (cobertura informativa, clientelismo electoral y compra del voto), o bien, para evitar rebasar los topes de gastos de campaña”, advierte Integralia.

Elección simbólica

La del Estado de México es una elección importante no solo por la cantidad de personas que participan en ella, sino por el simbolismo que tiene para el PRI conservar uno de sus principales bastiones, o para la Oposición arrebatárselo.

Fernando Dworak señala que aunque no es un indicador de lo que pasará en las urnas en el 2018, su resultado sí tendrá un efecto simbólico enorme para quien la gane.

“¿Son un indicador, esas elecciones, de lo que va a pasar en el 2018? Por supuesto que no. Si fuera así, Labastida nunca hubiera perdido las elecciones o hubiera ganado Roberto Madrazo. Es decir, no es un indicador claro de lo que va a ocurrir en la siguiente elección.

“Entonces, sí es un peso económico, sí es un peso en cuanto a votos, pero más que nada es un peso propagandístico tremendo para la elección del 2018”, subrayó.

El Estado de México será también el preámbulo de lo que serán, simbólicamente, las elecciones del año entrante, donde hay modelos muy definidos de la representación social.

“A Delfina, vela, con su suetercito, su peinado; y compárala con el golden boy de la oligarquía local, que es Alfredo del Mazo… creo que son como los grandes arquetipos políticos”, expresó el especialista.

La campaña que comienza hoy será una de las más duras en la entidad, sostiene Dworak. Los partidos políticos saben de la importancia de hacerse del gobierno mexiquense y no escatimarán en usar todos los recursos que tengan a su disposición para ganarse al electorado.

“Los partidos van a meter todo lo que tienen a la competencia. Se van a dar con todo, guerra sucia, claro. La propaganda negativa es normal en todas las democracias, con ella hacemos un contraste entre los candidatos, y sí, el abuso de la propaganda negativa desincentiva al electorado.

Pero nosotros debemos empezar a dejar el discurso de victimización; estamos hablando de la lucha por el poder. Y vamos a ver a todos los partidos que van a estirar todos sus recursos para ganar; y si no se puede ganar, al menos quedar lo mejor posicionado de cara a las percepciones ante el 2018”, apuntó.

El trabajo principal de los candidatos será convencer a los votantes indecisos, que son quienes tendrán el mayor peso definitorio en la elección.

FuenteReporte Indigo
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