Sin grandes anuncios ni declaraciones grandilocuentes, el Gobierno ya introduce la discusión por la segunda vuelta electoral en San Lázaro. La diputada del PRI Martha Tamayo que responde a César Camacho organizó un grupo en la Junta de Coordinación Política para analizar posibles reformas electorales y luego girar ese contenido a la comisión de Puntos Constitucionales.

El giro es ostensible. Se trata de una bandera histórica del panismo. El tricolor nunca aceptó ir hacia un sistema de ballotage, en donde sus negativos -por momentos muy superiores al poderío de su estructura- lo dejarían en una posición electoral de mucha debilidad.

El grupo de análisis lo integran los panistas Federico Döring y Hernán Cortés así como los perredistas Guadalupe Acosta Naranjo y Jesús Zambrano.

Camacho  pretenden incluir  una iniciativa de ley que permita la segunda vuelta electoral en 2018 y al mismo tiempo reducir el número de diputados federales de 500 a 300, con sólo 50 legisladores plurinominales (que se sumen a los 250 uninominales). Esto último genera malestar en la bancada del PRI e incluso los legisladores cercanos a Luis Videgaray ya han dicho que la redistritación que implica es demasiado cara para el Estado.

La segunda vuelta implica que al PRI ya no le alcanzaría su aparato para ganar las presidenciales con 30%-40% de votos. La polarización de la segunda vuelta, probablemente lo dejaría afuera de Los Pinos.

Pero ahora López Obrador se acerca como un candidato potente que ya ni siquiera necesita de la segunda vuelta. Al contrario, sus mayores chances de empoderarse están en primera vuelta. Así lo marcan las encuestas, que ya lo colocan por encima del PAN, el otro partido con aparentes posibilidades.

Anaya cree  que es el momento de que el PRI acompañe un proyecto de reforma política que incluya la segunda vuelta, para poder así evitar el desembarco de AMLO en el poder. Anaya está convencido en un ballotage sí podría ganarle -gracias a su perfil más de centro y moderado- al hombre de Morena, siempre ligado a posturas más radicales.

FuenteLaPolíticaOnline
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