Meade, el ungido, soluciona el problema Sonora

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Todo hace indicar que José Antonio Meade Kuribreña será ungido en breve como candidato presidencial del PRI. El aún secretario de Hacienda fue el encargado, junto con Enrique Ochoa, de apaciguar la rebeldía de Eduardo Bours, a quien le salió perfecta la jugada de engaño con su candidatura independiente al Senado de la República. Ahora él o su carnal Ricardo pueden anotarse en la fórmula senatorial, o a quien digan. Sylvana Beltrones, inamovible.

Así, al más puro estilo tradicional del PRI, Meade ya opera como sucesor de Enrique Peña Nieto, al menos en la solución de problemas como el surgido en Sonora.

De hecho se dice que Meade habló por teléfono con Manlio Fabio Beltrones, Eduardo Bours y Claudia Pavlovich. La rebeldía del Chapo preocupó en Los Pinos.

Y negociaron la senaduría.

Bours, es clara la señal, gana con Meade. Se dice que son buenos amigos.

Y la salida de Margarita Zavala del PAN cambió todo.

Esto viene siendo un mazacote político bien organizado.

Por lo pronto esto beneficia a Meade, que será el candidato del PRI y de los panistas disidentes al Frente.

Con la renuncia de Margarita surge la esperanza del PRI para ganar el 2018.

Así de fácil.

Así de sencillo.

Por eso Meade fue el encargado de solucionar el problema Sonora. Lo que se sabe hasta el momento es que Eduardo Bours fue llamado al CEN del PRI por Enrique Ochoa, para que no buscara la candidatura independiente. Después hubo una llamada telefónica de Meade al Chapo. También Meade habló por vía telefónica con Beltrones.

Se dice que Bours ya tenía la firmas necesarias para competir por la senaduría bajo la figura de independiente.

Eso, claro, se lo habría dicho a Ochoa.

La renuncia de Margarita, por lo pronto, beneficia al PRI.

Ahora falta la decisión de los panistas sonorenses que apoyan la causa de Margarita, como Javier Gándara y compañía.

¿La seguirán apoyando?

Lo único seguro es que a Eduardo Bours le funcionó su juego de espejos.

Ahora a seguir cultivando su amistad con Meade, el casi ungido por el dedo presidencial.

 

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