El Maloro, un fraude; ¿y sus regidores?

José Luis Parra

El empresario Mario Aguirre debe andar medio nerviosón. Hasta hoy le han negado la fianza. Tal parece que se le juntarán otros cargos, porque por despojo de terrenos la libraría fácil. Otro que podría estar inquieto es el diputado local Moisés Gómez Reyna, porque operó el programa de uniformes escolares del pasado sexenio, precisamente junto a Mario Aguirre.

Pero las inquietudes no se dan nada más en la cancha azul. El Maloro Acosta también enfrenta un problema que de ser chico se le convirtió en un verdadero vendaval que le podría cambiar su rumbo político. Claro, nos referimos al fraude de los parabuses, o sea las sombritas con asientos para usuarios del transporte público que se pasaron de lanzas al cotizarlas demasiado alto. Se abren paréntesis para un necesario contexto:

(De acuerdo a los contratos y documentos oficiales se efectuaron dos licitaciones. La primera de 12 millones 84 mil 976 pesos, para la construcción de las paradas de camión en la zona de la Central de Autobuses y en las inmediaciones del hospital general #2 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS.

El segundo fallo fue por 9 millones 235 mil 78 pesos para las edificaciones en el sector del estadio Héctor Espino. Ambas, suman 21 millones 320 mil 45 pesos, pero con los impuestos correspondientes de IVA, la cantidad se eleva a 24 millones 682 mil 370 pesos.

Es decir, si se divide el total de recurso en los 10 parabuses, cada uno costó en promedio 2 millones 500 mil pesos. En los contratos no se especifica el precio unitario).

¡Qué tal con esas ansias de novillero!

Parece ser que la gobernadora Claudia Pavlovich pidió información de ese caso. Todo hace indicar que no la consultaron ni la informaron. Obviamente la gobernante dejará que se echen lodo entre ellos.

¿Para qué meterse en ese lodazal provocado por los maloristas y sus locas ambiciones?

Y bien haría la gobernadora en marcar linderos, porque ese caso de los parabuses fue un verdadero atraco. Aparte, ¿quién o quiénes están detrás de la constructora?

Al respecto, se dice que el ex alcalde Alejandro López Caballero, el propio Maloro Acosta y algunas Medallitas de Beltrones.

Total, que hicieron un cochinero de algo sencillo de hacer. Unas obritas que bien pudieron hacer trabajadores del propio Ayuntamiento de Hermosillo.

Este escándalo fue aprovechado por los panistas, bateando esa recta por todo el jardín central en las redes sociales.

Otro corrupto error de El Maloro. Que se olvide de otra elección.

Y a ver cómo le va al desprestigiado alcalde con la rechifla que le espera en la inauguración de Las Fiestas del Pitic.

 

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