El AICM. Todo por la razón, nada por la fuerza

La terminal 1 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México está tan descuidada que es un insulto (la terminal 2 también, aunque en menor grado, si bien esa se está hundiendo pues tenía una vida útil que ya ha sido rebasada). Un insulto tan evidente que parece a propósito.

Lo que hay no es un problema de logística, ni de espacio, ni de saturación. Es suciedad, descuido, desorden y falta de mantenimiento.

No merecemos esto. Los contribuyentes pagamos un impuesto aeroportuario. No lo digo yo, así lo compartió en redes Patricia Armendáriz, diputada federal por la 4t el miércoles 30 de agosto de este año.

Pero los 5,697 millones de pesos que se recaudaron por el TUA (tan solo del 1er semestre de este año) se han destinado a pagar la deuda por la cancelación del NAICM que decretó Andrés Manuel. Los caprichos sin planeación salen exorbitantemente caros. La tarifa impositiva que debiera servir para el mantenimiento de un aeropuerto, se utiliza para pagar otro que, por orden presidencial, no se construyó.

Al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México lo tienen en el abandono, y como van ya casi 5 años de la 4t, ya no pueden culpar al sexenio de Calderón por la falta de inversión.

Pero ahora resulta que la “solución” a todo esto es bajar el tope de las operaciones en el AICM de 52 a 43 por hora.

Hace un año, la AFAC (Agencia Federal de Aviación Civil) había reducido el mismo tope de 61 a 52, por lo cual con esta nueva medida se elimina casi el 30% de los despegues/aterrizajes con los que contaba el AICM tan solo en el primer semestre del año pasado. Esta vez la decisión ni siquiera fue consultada con aerolíneas, sindicatos y demás actores relevantes de la industria aérea.

En razón de que esa reducción no significa ahorros en el presupuesto aeroportuario ni en reasignaciones destinadas al mantenimiento del Benito Juárez, ha quedado más que evidenciado que lo que se busca es que esos vuelos emigren al AIFA, el aeropuerto de la 4t terminado el año pasado donde continúan esperando la llegada de mayor tráfico aéreo. Ni siquiera los baños con imágenes de luchadores o del Chavo del 8 han logrado atraer vuelos…

Un aeropuerto que no sirve pues no tiene suficientes comunicaciones terrestres ni para usuarios ni para logística comercial.

López Obrador ya tiró a la basura 350 mil millones de pesos para destruir el NAIM, a lo que se suma el TUA de los últimos años para pagar las deudas producto de su decisión. Ahora habrá otros nuevos costos: económicos, acompañados de un descenso en vuelos que se traducen en menor número de turistas; de transportación más elevados al tener que llegar/salir del AIFA; y, por supuesto, menores entradas para nuestro país, pues muchos usuarios preferirán ir a otros lados que pasar el calvario de llegar al AIFA y desde ahí tomar camino para la Ciudad de México.

Sin excepción los expertos en aviación coinciden en decir que el tan cacareado peligro anunciado por Protección Civil es un bulo. Es una nueva presión de la autoridad para enviar operaciones al AIFA.

La ‘categoría 1’ sigue sin señales de reaparecer en nuestro escenario de aeronavegación. No entraré en razones o sinrazones de porqué el gobierno no la ha podido recuperar (ya las he detallado antes). Solo diré que hay que exigirle al régimen no continuar devaluando el espacio aéreo comercial de nuestro país.

Si de verdad López Obrador —como él mismo dijo— quiere actuar con responsabilidad, debe recordar que en los temas de expertos quienes deben resolver son ellos. No es quitando vuelos del AICM como se llegará al AIFA, tampoco es culpando a las aerolíneas de todo el desaguisado creado. La continuidad de la 4t estará invariablemente atada a mejorar la inversión en el Benito Juárez. ¿Se darán cuenta? Parece ser que no.

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